"HASTA QUE LA MUERTE LOS SEPARE"
"Hasta que la muerte los separe"
Francisco Luis Mesa Betancur, en su cabeza ya se asomaban las huellas del tiempo inclemente que comenzaba a devorar su tiempo de vida, un hombre que fue ejemplar con su familia dedicado por completo a ellos catorce hijos muy diferentes cada uno pero a todos los quiso por que eran sus hijos, fruto del amor con Tulia Montoya. A pesar de tener un aspecto serio, hasta en ocasiones malhumorado su amor hacia toda su familia era más fuerte que esto. Tardes enteras se las pasaba entre naipes, domino y un fiel amigo "el cigarrillo" quien lo acompaño hasta que su cuerpo le dijo no más.
Cuatro de octubre de 1926 nace este hombre en una familia trabajadora su padre se movía entre los mas influyentes de el corregimiento, familia de políticos y propietarios de amplios terrenos del lugar. Rafael Mesa siempre le inculco a su hijo que para poder conseguir muchas cosas en la vida lo único que se tenia que hacer era dedicarse a algo completamente, casi con alma vida y corazón, y fue desde este momento que Don Pacho como lo llamaban sus amigos aprendió que la vida era una lucha pero siempre mantuvo ese amor hacia esta vida terrenal que le dio tantas alegrías y tristezas a la vez.
Por cuestiones de la época no pudo estudiar completamente, solo hasta que ya tenia sus hijos y poseía la forma de terminar su primaria, no obstante siempre quiso ser Maestro en matemáticas, sueño que nunca pudo realizar ya que su vida le todo dedicarla al trabajo por que si algo tenia Don pacho es que para el primero el bienestar. Entre trabajo y trabajo le quedaba tiempo para montar a caballo eso si que le gustaba y las tierras del corregimiento se prestaban para hacer unas buenas cabalgatas, justamente fue en una de estos paseos que conoció a Tulia Montoya quien se convertiría en su mujer algunos años mas tarde.
Tulia tenia 18 años ya era mayor de edad , pero mas sin embargo era muy joven para casarse, pero fue mas el amor de ambos jóvenes quienes decidieron contraer matrimonio a sus escasos 18 y 20 años. En ese momento la notica se convirtió en una de las más importantes en el pueblo "se casaba el nieto del fundador del corregimiento", y así fue. El matrimonio fue sencillo, al igual que la recepción, lo importante era que ya eran marido y mujer y solo la muerte los separaría.
Desde el primer momento la ilusión de ambos fue tener su familia sus hijos, pero pasaban los años y esto se veía cada vez mas lejano, incluso alguien les dijo que ellos no iban a poder tener hijos nunca, pero al cuarto año de casados la noticia los hizo sentirse felices, una niña venia en camino, seria la primera de los 14 hijos Mesa Montoya, así fueron viniendo un hijo por cada año, como si Francisco en realidad hubiera sido "matemático" además fue la exactitud de tener siete hombre y siete mujeres.
Los años pasaban y sus hijos crecían, unos se graduaban otros terminaban primaria y así iba pasando el tiempo y los momentos. Tenia que llegar el día en que cada uno de sus hijos cogería el rumbo de sus propias vidas, Nelly fue la primera en casarse para su matrimonio se preparo una fiesta era la primera de los Mesas que se casaba, no podían dejarlo pasar así sin nada especial, de esta forma uno a uno se fueron yendo del lado de sus Padres que nunca ignoraron que este momento tenia que llegar, eso si algunos permanecieron con ellos.
La vida de Francisco seguía pasando algunos hijos salieron del país, seguía fumando sus cigarrillos, el juego de domino, los naipes, y entre navidades su época preferida el momento de su partida se acercaba cada vez mas con pasos anunciados pero ignorados por el gusto de aquella maléfica afición "el tabaquismo".
31 de diciembre de 1996, la bienvenida a un nuevo año llenaba a toda la familia de alegría, doce globos se elevaron doce esperanzas y clamores que elevaba la familia al cielo, pero no seria el año más feliz, pero que aun así quedaría en la mente de todos por siempre.
Enero de 1997 seria un año de sentimientos encontrados, para enero el plan ya estaba hecho toda la familia se trasladaría a una finca en Girardot para celebrarle los 50 años de matrimonio a Don Pacho y Doña Tulia, no era cualquier cosa;" bodas de oro" de un matrimonio que aunque con problemas como en todo fueron mas los momentos felices, y lo complacidos que se sentía con Dios por haberles permitido llegar hasta los cincuenta años de su matrimonio al lado de todo sus hijos.
Febrero, mayo, julio uno a uno pasaban los meses del año 97. Pero la noticia que llego en octubre pudo haber terminado con el olor de la champaña que aun estaba fresca de la fiesta de oro, Francisco Luis tenia un enfisema pulmonar, pero el no lo sabia? La decisión de la hija quien lo acompaño al medico Nubia fue no contar cual era la afección que tenia tal vez para no alarmar, aunque ella sabia que el problema era grabe y no tenia reversa. Fue hospitalizado unos pocos días Francisco pero el mismo le pedio el medico que le permitiera morir en su casa aunque a el nadie le dijo, pero como dicen la muerte se siente aunque no se vea.
Para noviembre la situación se veía empeorar aunque el pronostico del medico fue que no tenia solución su problema la esperanza de la familia era que se salvara, pero en noviembre Pacho ya no se levantaba de su cama, aquel hombre de fortaleza intachable, trabajador ya se alejaba cada vez mas de este mundo.
En este diciembre no hubo árbol de navidad, ni aguinaldos para nadie, ni el propio Francisco quien amaba la navidad pidió que se colocara algo navideño, todo estaba tan grave que el ambiente era cada vez mas tenso. Siempre esperaba con ansias el 16 de diciembre para pedir sus aguinaldos pero esta vez el día anterior solo pidió un sacerdote para poder dejar este mundo en paz con Dios, ese Lunes 14 fue le ultimo día que se escucho la voz de Francisco al día siguiente ya su voz estaba casi apagada por completo.
Fueron llegando todos los hijos su Padre se estaba muriendo, 15 de diciembre 09:30 pm; empieza la agonía de Francisco quería ver a todos sus hijos para el momento de morir aquellos que estaban en otros países llegaron, pero faltaba uno Héctor y hasta que no los viera a todos no iba a dejar este mundo eso era lo que podían deducir sus hijos con la mirada de el padre.
Sus ojos cada vez se hacían mas lejanos, su cuerpo parecía ya no estar controlado por el mismo su corazón comenzaba la cuenta regresiva. 11:30 de la noche llega por fin Héctor el vuelo se había retrasado pero estaba allí al lado de su padre, sus hermanos y su madre.
"Papa estamos aquí todos contigo no te preocupes, cuidaremos de mama te puedes ir tranquilo; estamos contigo", una de las hijas le hablo sintiendo que era el momento, Doña Tulia empieza a orarle a Dios tal vez agradeciéndole por haberle permitido compartir su vida al lado de este gran hombre, como también pidiéndole que le ayudara a resignar este dolor tan grande que estaba sintiendo.
Era el momento Francisco levanto su mirada a cada uno de los hijos y esposa, les dio la mano, en este momento las palabra sobraban su mirada era mas de lo que el les podía decir, el reloj de esta habitación desde ese día permanece con la hora de su muerte 01:20 am del 16 de Diciembre de 1997, Don pacho aquel hombre tan querido por sus familias nos había dejado, pero siempre su espíritu y recuerdos permanecerían en la mente de todos.
En aquella habitación el llanto era lo único que se escuchaba, todos lamentaban la perdida de aquel su padre tan valioso para todos, ¿y ahora que? La pregunta que muchos se hacían pero en el fondo siempre supieron que la mejor muestra de afecto hacia su padre que ya no estaba con ellos era permanecer unidos atreves del tiempo y de las adversidades. Tal como lo dijo el Sacerdote hace 50 años "hasta que la muerte los separe".
Doña Tulia estaba deshecha ya no era ella le faltaba un pedazo de su corazón, quien la acompaño durante tanto tiempo de su vida ya no estaría con ella, pero sus hijos le hicieron saber que contaría con 14 para siempre nunca la abandonaran. Algunos permanecieron en la habitación inmóviles por que cuando un ser querido se nos va se siente la impotencia de ser tan mortales, tal susceptibles, algunos permanecieron allí para que por lo menos su espíritu se diera cuenta que "estaban con el "hasta la ultima milésima de segundo.
Este hombre siempre amo la vida como el mejor regalo que Dios le había dado, para el la muerte era nada "a mi me entierran en una caja de mangos" decía pero obviamente esto no se hizo, no era digno para el. Al día siguiente la familia lo deposito en la Bóveda familiar, al lado de su padre, con el dolor mas grande de dejarlo ahí pero con la confianza de que murió como era, como el lo quería con la confianza del deber cumplido.
A la memoria de Francisco Luis Mesa Betancur (1926-1997)



